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Mostrando entradas de octubre, 2020

Conclusiones de las primeras promesas

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 El flaneur, el hombre citadino de la época moderna ha sido sofocado con imágenes de subterfugios comerciales. Las nuevas vías favorecen el acercamiento a los negocios. En su mente, el flaneur deja de divagar libremente. También ha sido conducido por vías comerciales en su psicología. ¿Qué prosigue? Antepongo al flaneur, o hombre de la berma, el traceur o trazador de rutas, en castellao. Este término sacado del vocabulario del freerunning o parkour, se refiere al atleta que atraviesa una ruta de obstáculos del entorno urbano pero diseñada por él. Entendiendo la mutación que debieran suceder al hombre de la berma: se hiperventilaría al contemplar por primera vez su potencia natural. Dejaría el nido de perros, su mente como su cuerpo se entregarían al vuelo y caería en convulsiones esquizofrénicas. Entendería que toda ruta diseñada está para ser versionada a necesidad. Primer y por ahora, único objetivo del blog. ARE U IN CONTROL?

El método natural

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El traceur se enfrenta a la ciudad como un sistema de obstáculos. Reconoce que su vía está ligada al método natural. Como el gótico, apunta sus creaciones al cielo, al aire. Sus invenciones son piruetas que gozan de estética y técnica. La caída, el retorno al suelo lo vuelve real, ocupa un espacio determinado, y cuando se mueve a través de barreras el traceur responde a su instinto natural de escape, a su necesidad primal de explorar el mundo, de conocer. Para el traceur la única frontera es el cielo. Las azoteas dan pistas de esta declaración de amor al viento del traceur . Así como los nadadores y clavadistas demuestran su afecto al agua, y el corredor al suelo, el traceur declara que su dios es el del cielo. Al robarle el beso del instante al cielo, el traceur se vale de un sistema de signos que, junto a una técnica perfeccionada, hace posible sus movimientos aerodinámicos. Algunos signos/conceptos que puedo salvar rápidamente: fuerza, gravedad, barrotes, puente, edificio, azo...

Asesinato del flaneur

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¿A qué me sirve dar muerte al flaneur si no lo canto? Si su muerte por sí sola se reduce a un pago extra al empleado de limpieza De qué percibo esta dicha por hacerlo estirar la pata cuando nadie me verá zaherirlo con la macana metafísica? Extiendo por lo mismo a ustedes, que el flaneur murió sin ojos el flaneur se coció las prendas en el azor único visto desde el alto El flaneur murió sin sus ojos en la única contienda del azor con sus prendas en el alto El flaneur en el alto sin sus ojos es la única prenda del azor que murió visto El flaneur es la única persona, eso sí, que recordaba el olor del vino lagrimal de la virgen de París Eso sí, el flaneur fue virgen de París que recordaba el olor único del vino lagrimal eso sí Démosle una nave para comparar con ella la quietud del mar y tierra y que detenga su sonrisa aprehendida al ver el cielo Ella cono turbio de prisiones y pensamientos, detestará mi huida hacia abajo por las perchas, rociaré con spray una sonrisa a las gárgolas de Parí...

POV Volteretas en aviacion

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El vagabundismo hizo libre al hombre de las ciudades. Aun en mi ciudad provinciana de sudamérica puede hallarse retazos de esa libertad cuando en la ruta del ocioso se introducen campiñas y puestas de sol. La madre que limpia la camisa del hijo, al secarse la frente se vuelve nevado. El aire frío y el caliente se turnan para herir los poros de la mujer que amo en la histórica plaza de Río Seco. Al frente, decenso de aviones en vertical. Quiero ser ojo del aeroplano más joven de las fuerzas aereas. Mi mente me juega una mala pasada en las sombras, me hace tembrar involuntariamente. Para seguir amando tengo que encorvarme, buscar el ángulo de conexión perpetuo, la manera de tocar el sexo de la medusa sin volver a encenderla. Aunque mi alboroto no trascienda, es un gorjeo, y lo pronuncio para cautivar a mi amada, me es natural el silbido de gorrión apretujado entre los pimpollos y la colina. Alguien dijo este pasar no canta, sino llora, decae, como el clima por febrero. No, yo soy el pilo...

Motivaciones: mutilaciones y mutaciones

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Hace tiempo que el flaneur ha muerto en la avenida parisense. Ciego de horizontes, perdido entre una multitud de necesidades; lo único que le sobrevivía era su alucinación sin audacia. La mujer que lo miraba hace un siglo, las calles interminables y el gusto por el ir y venir de la sociedad han caducado como el vino de campiña que ahora no es más que un fermentado del cosmopolitismo que emana de la torre Eiffel. Pero el aficionado malditista, el Baudelaire de mi barrio, el único lector de Walter Benjamin y los andantes poetas no lo saben... Esto es grave. Se están paseando con la cruz de la esperanza en... ¿qué esperanza? Si apenas intentan corroborar en el cadáver del alemán, el neón en cruz de las bodegas los obnubila, los vuelve idiotas. El peso de la tradición modernista los ha encaminado a los lares más comunes, a la prostituida andanza del hombre contemporáneo. Ahí no puede ejercer ningún poeta. Es más, no logra encontrar nada extraordinario el explorador, ni el oficinista que t...