POV Volteretas en aviacion
El vagabundismo hizo libre al hombre de las ciudades. Aun en mi ciudad provinciana de sudamérica puede hallarse retazos de esa libertad cuando en la ruta del ocioso se introducen campiñas y puestas de sol. La madre que limpia la camisa del hijo, al secarse la frente se vuelve nevado. El aire frío y el caliente se turnan para herir los poros de la mujer que amo en la histórica plaza de Río Seco.
Al frente, decenso de aviones en vertical. Quiero ser ojo del aeroplano más joven de las fuerzas aereas. Mi mente me juega una mala pasada en las sombras, me hace tembrar involuntariamente. Para seguir amando tengo que encorvarme, buscar el ángulo de conexión perpetuo, la manera de tocar el sexo de la medusa sin volver a encenderla.
Aunque mi alboroto no trascienda, es un gorjeo, y lo pronuncio para cautivar a mi amada, me es natural el silbido de gorrión apretujado entre los pimpollos y la colina. Alguien dijo este pasar no canta, sino llora, decae, como el clima por febrero. No, yo soy el piloto de pico torcido, el polluelo Mikoyan Mig 29C.
El problema recae como Fat Joe en la cabeza del renacentista: tu candor expira, ruta, mujer, nuestro candor se nos escapa ¿qué hacer? Intervine, he enviado una avanzada con segadores ciegos, pocas respuestas. El poeta viejo e italiano nos convence que seamos como él, caducos y teóricos. Los pilotos burgueses han estrellado sus aeronaves pero con válvula de escape...
Si hasta ahora nadie ha dado con la solución, ¿qué nos hace creer que nosotros...?
No lo se, me dices mientras tomas el último vagón de mi discurso y este se alarga a gusto del intérprete.

me gusta la forma en la que escribes
ResponderEliminarinteresante tu blog
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