El método natural

El traceur se enfrenta a la ciudad como un sistema de obstáculos. Reconoce que su vía está ligada al método natural. Como el gótico, apunta sus creaciones al cielo, al aire. Sus invenciones son piruetas que gozan de estética y técnica. La caída, el retorno al suelo lo vuelve real, ocupa un espacio determinado, y cuando se mueve a través de barreras el traceur responde a su instinto natural de escape, a su necesidad primal de explorar el mundo, de conocer.

Para el traceur la única frontera es el cielo. Las azoteas dan pistas de esta declaración de amor al viento del traceur. Así como los nadadores y clavadistas demuestran su afecto al agua, y el corredor al suelo, el traceur declara que su dios es el del cielo.

Al robarle el beso del instante al cielo, el traceur se vale de un sistema de signos que, junto a una técnica perfeccionada, hace posible sus movimientos aerodinámicos.

Algunos signos/conceptos que puedo salvar rápidamente:

fuerza, gravedad, barrotes, puente, edificio, azotea, pared, tubo. pasamanos, parque, ciudad, aire, cielo, suelo, etc.

Algunas técnicas o procedimientos usados en el parkour:

Físicas: Estiramiento, proyección, impulso, equilibrio, salto, corrida, vuelo, caída, deslizamiento, voltereta, escalamiento, etc.

Estéticas: Encadenamiento, elevación, paralelismo, circularidad incompleta, naturalismo, cadencia, dinamismo, encabalgamiento, libertad y humanismo.

El parkour no es un invento contemporáneo. Ya se encuentra registro de esta manifestación en la época romana; los traductores de Píndaro y demás poetas que cantaron a la excelsitud humana de los tiempos griegos experimentaron pioneros el vértigo de verse a sí mismos. Para escapar de París, los franceses crearon el deporte de la huida de las urbes. Se congregaban luego del largo camino al área rural,  a disfrutar el vino y las pláticas bucólicas, que también saben saltar los peldaños y que fue inventada por Virgilio.

Pero basta con abrir la Odisea para darnos cuenta que existe un movimiento similar al parkour por parte de su personaje entramado en vicisitudes e islas que lo traicionan y de las que tiene que escapar.

Dicho desde esta perspectiva, el arte del parkour no es más que el arte del escapista,. Pero reconocidas sus bondades, cabe replantear el parkour a una forma de expresarnos, a otros niveles lógicos, ya no solamente físicos. Esa es la verdadera propuesta. Ya que una vez otorguemos a nuestras funciones fisiológicas y psicológicas el impulso del parkour o escapismo, queda solo expresarlo entre hipérboles para que el resto de los andantes, porque todos lo somos, cambien su forma de existir.

ESCOGE NO CAER

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